La bala aprendió a latir

Alberto Torrejón Valenzuela

2026/07/31

Categories: poemas Versos textos Tags: Heridas

A borbotones
entra en carne blanda,
a quemarropa.

Ya ni el llanto lo arranca,
ni las manos
que urgan la herida
ajironando.

Oye trinar el mirlo blanco,
que sale volando.
Todo parece seguir vivo.

Porque hay heridas
que no desangran.

Y cuando al fin
encuentran el proyectil,
ya es tarde:

la bala aprendió a latir.

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